Trastorno de estrés postraumático

Descripción

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) tiene como característica que la persona pierde la capacidad de realizar actividades diarias y que es generada por la exposición a eventos traumáticos como la guerra, desastres naturales, abusos, violaciones, crímenes, accidentes, entre otros, en donde el sujeto ha estado expuesto a riesgo vital. Este trastorno hace que cada vez que el afectado se vea expuesto a una situación similar al trauma, se sienta asustado y desesperanzado, afectando la vida del paciente, provocando un deterioro social significativo. Los síntomas de TEPT pueden empezar inmediatamente después del evento traumático y permanecer en el tiempo. También puede desarrollarse meses e incluso años después del evento traumático experimentando un intenso malestar psicológico y fisiológico.
Se estima que entre un 5% y un 15% de la población general puede experimentar TEPT.  En Chile,  es un problema de Salud Pública importante, en particular debido a los altos índices de violencia intrafamiliar que desencadenan en el alto porcentaje de femicidio anual en el país, además de lo propenso que es nuestro territorio a desastres naturales como terremotos o tsunamis.

Actualmente no existe evidencia de un tratamiento totalmente efectivo para este trastorno, por ejemplo el tratamiento con psicofármacos puede aliviar algunos síntomas como la depresión y la ansiedad, pero no mejoran la respuesta frente a situaciones o recuerdos del trauma. Por otra parte, los tratamientos psicoterapéuticos de diferentes enfoques han tenido éxito en algunos pacientes, pero sólo de forma parcial.

TEPT se caracteriza por una sobre activación de un área cerebral conocida como la amígdala, que regula las respuestas emocionales, particularmente el miedo, y está involucrada en la generación de memorias emocionales asociadas a episodios traumáticos. La sobre activación de esta área, está correlacionada con una disminución de la actividad de la corteza prefrontal (CPF), la cual tiene un rol regulador de la actividad de la amígdala y está involucrada en la extinción de la memoria. A  partir de esto, se entiende que la disminución de la actividad de la CPF y la sobre activación de la amígdala no permite la extinción de la memoria traumática en pacientes con TEPT.
Investigaciones recientes de tratamiento con DeepTMS han demostrado que tras recordar un evento traumático, las áreas cerebrales implicadas que almacenan la memoria involucran una sobreactivación de la amígdala, para determinar las emociones asociadas al trauma.

La estimulación de la CPF con DeepTMS mas la inducción del trauma, puede disminuir la actividad de la amígdala lo suficiente para generar una respuesta emocional disminuida, y a su vez, activar vías cerebrales de extinción de la memoria traumática.

El resultado de esto, es una rápida pérdida de la respuesta emocional y autonómica asociada a los recuerdos recurrentes, y una disminución rápida y significativa de toda la sintomatología post traumática, tras sólo unas semanas de tratamiento.


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